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viernes, 26 de diciembre de 2014

JERUSALEM, oración de agradecimiento para fin de año






























Señor Dios,
dueño del tiempo y de la eternidad,
Tuyo es el hoy y el mañana,
el pasado y el futuro.


Al acabar un día más,
quiero decirte GRACIAS
por todo aquello que recibí de Ti.


Gracias por la vida y por el amor, 
por las flores, por el aire y por el sol,
por la alegría y por el dolor,
por lo que fue posible y por lo que no fue.


Te ofrezco todo lo que hice, 
el trabajo que pude realizar, 
las cosas que pasaron por mis manos 
y lo que con ellas pude construir.


Te presento a mi familia, mis hijos, 
los amigos de siempre, las amistades nuevas 
los antiguos amores, y al amor de mi vida.


Los que están cerca de mi,
los que pude ayudar,
y aquellos con quien compartí
la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.


Mas también, Señor,
hoy te quiero pedir perdón.


Perdón por el tiempo perdido,
por el dinero mal gastado,
por la palabra dura e inútil 
y el amor desperdiciado. 


Perdón por las obras vacías y 
Por el trabajo mal hecho,
perdón por vivir sin entusiasmo.


También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que ahora vengo a presentarte,
por todos mis olvidos, descuidos y silencios,
nuevamente Te pido perdón.


Que los próximos días
sean siempre bendecidos.


Detengo mi vida
delante del calendario 
y te presento mis días,
que únicamente Tú sabes
si llegaré a vivirlos.


Hoy, 
Te pido para mi,
mis parientes y amigos, 
la paz y la alegría,
la fortaleza y la prudencia,
la lucidez y la sabiduría.


Quiero vivir cada día
con optimismo y bondad,
llevando a todas partes
un corazón lleno de
comprensión y paz.


Cierra mis oídos a toda falsedad
y mis labios a palabras mentirosas,
egoistas o que lastimen.


Abre sí, 
mi ser a todo lo que es bueno.


Que mi espíritu
sea repleto únicamente
de Tu Gracia y de Bendiciones
para que las derrame
por donde quiera que pase. 


Señor, 
a mis amigos que leen
este mensaje, 
llénalos de Tu Bendicion, 
Sabiduría, Paz y Amor.


Y que nuestra amistad
dure para siempre en 
nuestros corazones.

Lléname, también,
de bondad y alegría
para que todas las personas
que yo encuentre en mi camino
puedan descubrir en mí
un poquito de Ti.

Dános siempre días felices,
y enséñanos a repartir felicidad.
Amén