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viernes, 28 de marzo de 2014

LOLA MORA, Escultora Argentina 1

Su obra más relevante causó polémicas moralistas, en efecto, al concretar en 1903 su monumental Fuente de las Nereidas por encargo de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, la sociedad aún "victoriana" consideró "licenciosas" y "libidinosas" las esculturas que mostraban (y muestran) alegremente sin recatos los cuerpos desnudos emergiendo triunfalmente de las aguas. 

Primera escultora Argentina - 1866/1936

Su lugar de nacimiento es controvertido: tradicionalmente se considera que fue la población tucumana de Trancas, aunque ciertos documentos indican que habría nacido en la estancia Las Moras, ubicada en el actual departamento de La Candelaria de la provincia de Salta, y próxima a la actual frontera interprovincial; se trata de un territorio cuya jurisdicción, en ese entonces, era imprecisa entre Tucumán y Salta. 



Cabe aclarar que su Bautismo (que en esos años tenía validez como Partida de Nacimiento) fue realizado en sede parroquial perteneciente a Tucumán, en el antiguo Templo del Sagrado Corazón de la Villa Vieja de Trancas.

 Lola Mora era nieta del  presidente Nicolás Avellaneda, así como también protegida (y posible amante además) del presidente Julio A. Roca. 
Era la tercera hija de siete hermanos: tres varones y cuatro mujeres


Desde los veinte años pudo estudiar bellas artes en su provincia, de la mano del pintor italiano Santiago Falcucci (1856-1922) quien le dictó clases particulares, comenzando un trabajo disciplinado, abocado al dibujo y a la técnica del retrato, con inspiración en las escuelas neoclásica y romántica italianas, de las que ella no se apartaría en toda su producción.
Continúa sus estudios luego en Roma, donde tuvo como uno de sus principales maestros al excepcional Giulio Monteverde. Durante su prolongada estadía en Italia quedo imbuida del modernismo escultórico y, por sobre todo, de los ejemplos del Renacimiento y del Barroco, en especial el de las obras de Miguel Ángel y de Bernini.


Virtuosa en el cincelado del granito y del mármol, el gobierno argentino le encargó numerosas obras: por ejemplo en 1900 los bajorrelieves que luego exornarían el patio de la Casa de La Independencia en San Miguel de Tucumán.


La obra escultórica  tuvo su primer emplazamiento a poca distancia de la Casa Rosada pero la presión de las "ligas moralistas" obligaron su traslado a un lugar entonces alejado: la Costanera Sur (en donde aún se encuentra tal escultural fuente). 
Desde esa época, Lola Mora comenzó a padecer una suerte de ostracismo, aunque pudiendo irse de su país prefirió quedarse en su tierra.






Está esculpida en mármol de Carrara y representa el mítico nacimiento de Venus surgiendo de una valva marina junto a un séquito de nereidas. Según la mitología griega Zéfiro, el viento del oeste, vio a la divinidad (Afrodita) salir de las aguas y le hizo arribar a las orillas de Chipre a bordo de una inmensa caracola. Allí, las Horas (las estaciones benéficas) la vistieron antes de conducirla al Olimpo, la morada de los dioses.



También son de relevancia la escultura de la Independencia ubicada en San Miguel de Tucumán, o el conjunto de estatuas llamado Paz, Justicia, Libertad, Progreso planteadas para el edificio del Congreso Nacional en la ciudad de Buenos Aires y luego ubicadas en la ciudad de San Salvador de Jujuy,









Hacia los cuarenta años de edad contrajo matrimonio con un hombre 20 años menor que ella, Luis Hernández Otero, (1909) quien la abandonó cinco años más tarde. 
A la familia del novio no les agradaba la idea de ver a su hijo casado con una mujer que podría ser su madre. 
Tanto en el acta civil como en la religiosa, Lola Mora figura con una edad de 32 años